Tratamientos eyaculación precoz

Tratamientos para la eyaculación precoz más recomendados

 

La eyaculación precoz es un problema muy serio para muchos hombres. No poder controlar el momento en el que se quiere llegar al orgasmo, puede crear sentimientos de inseguridad y pérdida de autoestima. También la pareja sufre, por no alcanzar el orgasmo cuando la otra persona ya ha terminado. En los casos más graves tan siquiera se llega a producir la penetración. Pero este problema tiene solución. A continuación te hablamos de los tratamientos para la eyaculación precoz más recomendados.

 

  • Los tratamientos para la eyaculación precoz más recomendados

 

En un artículo anterior hablamos de los tratamientos para la eyaculación precoz más recomendados. Por ejemplo, los ejercicios de masturbación, los ejercicios de penetración activa y pasiva, y los ejercicios de Kegel. Pero aún hay más tratamientos que pueden ser efectivos, siempre y cuando estén pautados por un profesional de la medicina sexual. Los vas a conocer a continuación. 

 

  • La técnica de la comprensión

 

La finalidad de este ejercicio es identificar los momentos previos a la llegada del orgasmo y controlarlo, antes de llegar al punto de no retorno. Para ello tienes que presionar la cabeza del pene justo antes de llegar al orgasmo. 

Para hacerlo estimula el pene y continúa haciéndolo hasta que estés a punto de llegar al orgasmo. En este punto para y haz presión con los dedos pulgar e índice. Coloca el pulgar en la parte inferior de la cabeza del pene, justo encima del frenillo. El dedo índice se coloca sobre el pene, de manera que se cierre la uretra. 

Mantén unos segundos la presión, hasta que dejes de sentir las ganas de eyacular. Repite el ejercicio cuatro o cinco veces. Después puedes continuar con las relaciones sexuales con normalidad. 

Parar la estimulación

Muchos hombres no pueden detener la eyaculación llegados a cierto punto, pero sí antes. Conseguir esta meta es clave para superar el problema. Si en el inicio de la estimulación no se es capaz de parar, es porque realmente se tiene un problema, pero es posible conseguirlo, como te explicamos.

Se trata de un método útil como ejercicio para aprender a controlar el reflejo eyaculatorio. Se debe parar mientras se mantienen relaciones sexuales. Durante la penetración, cuando se aproxime el momento de eyacular, hay que parar y esperar unos segundos, hasta que se reduzca la excitación. 

Es cierto que las primeras veces no será fácil, por lo que recomendamos que se haga nada más empezar la erección. Cuando se haya superado esta fase, hay que ir alargando poco a poco el tiempo. El fin es conseguir parar poco antes de eyacular.

 

  • Ejercicios de respiración

 

Si la eyaculación se produce porque existe un exceso de excitación, hay que aprender a controlar esos impulsos. Una de las maneras es utilizar ejercicios de respiración. Cuando se nota mucha excitación y se aproxima el momento de la eyaculación, hay que parar y tomar aire. Inspirar profundo y expulsar el aire lentamente. Repetir hasta que se perciba que los latidos del corazón recuperan su ritmo normal. Con práctica poco a poco se prolonga el tiempo en el que llega el orgasmo. 

Es cierto que realizar este tipo de ejercicios con una pareja reciente u ocasional puede resultar bastante complicado. Pero no lo es menos que se puede buscar ciertos momentos de soledad para conseguirlo. 

Por supuesto, si se tiene la confianza necesaria con la pareja para contarle el problema y abordar su solución juntos, perfecto. Su ayuda puede ser clave para que el ejercicio sea más sencillo y para coneguir mejores resultados.

 

  • Tratamientos para la eyaculación precoz agresivos

 

Existen otros tratamientos que pueden utilizarse para minimizar los efectos de la eyaculación precoz. A diferencia de los anteriores, estos son más agresivos. Tan solo se debe recurrir a ellos como última opción, si los anteriores no han funcionado, y siempre bajo el asesoramiento de un médico experto en sexualidad masculina

 

  • Utilizar relajantes

 

Este tratamiento es un último recurso y solo se puede llevar a cabo con la prescripción de un médico. Gracias a los relajantes se reduce la ansiedad que produce la llegada prematura del orgasmo. No hay que automedicarse, los medicamentos siempre tienen que estar prescritos y controlados por un experto. 

Por supuesto, no se debe caer nunca en el error de comprar esos “medicamentos milagrosos” que tanto se venden por Internet. No van a ser una ayuda para solucionar el problema, pero además es muy probable que acaben perjudicando la salud del paciente. El sexo nunca puede ser un tema trivial, y todo lo que está relacionado con la salud sexual menos.

 

  • Uso de antibióticos

 

En este caso la medicación no es para prolongar el tiempo de meseta que transcurre entre la erección y la eyaculación, sino para tratar infecciones que pueden causar la pérdida del control eyaculatorio. Por ejemplo, una infección de próstata o uretra, pueden provocar la eyaculación precoz.

Otra vez recalcamos que se trata de un tema muy serio, tomar antibióticos sin ser recetados por un médico puede tener consecuencias peligrosas para la salud.,

 

  • Cirugía 

 

La cirugía debe ser siempre el último recurso. La intervención para tratar la eyaculación precoz se llama Neurectomía o Neurotripsia. Se trata de la eliminación o cauterización de las ramas ventrales del nervio dorsal del pene, de manera que se reduce la sensibilidad del glande. Con la pérdida de sensibilidad, la llegada del clímax y la expulsión del semen se ralentiza. 

Por fortuna, en la mayoría de los casos no será necesario recurrir a esta opción. Pero si hubiera que tomar la decisión de operar, el paciente no debe sentirse alarmado. Por fortuna, hoy en día la medicina está muy avanzada en este campo y se consiguen unos resultados excelentes. Eso sí, siempre que se confíe en personal médico experto.

La eyaculación precoz es un problema para muchos hombres, y también para sus parejas, pero ha llegado el momento de abandonar la idea de que es una situación que hay que asumir. Lo que ha llegado es la hora de pasar a la acción, y volver a disfrutar de unas relaciones sexuales completas y placenteras.